Getting Started

Antes de la primera compra a granel

Empezar no requiere un juego completo de bolsas. Alcanza con reunir las que ya tengas, pesarlas vacías y anotar ese dato: cuando llegues a la balanza del local, vas a poder descontar el peso de la malla y pagar solo el alimento.

Pesar las bolsas vacías

Hacelo una sola vez, en casa, con la balanza de cocina. Anotá el peso de cada tamaño en un papel o en el celular. Así, en la tienda, el pesaje se resuelve en un paso y sin cuentas mentales.

Elegir tamaños según lo que vas a separar

Una bolsa chica sirve para frutos secos o especias; una mediana, para legumbres y cereales; una más amplia, para verduras de hoja o frutas. Tamaños distintos evitan mezclar olores y texturas dentro de la misma malla.

Distribuir según el uso

La malla de algodón orgánico respira, y el cordón de algodón cierra con un ajuste simple. Conviene guardar por separado lo que va a la heladera de lo que se conserva en alacena, para no trasladar humedad de un lado al otro.

Armar la rutina semanal

Una opción práctica es dejar las bolsas ya pesadas dentro de la bolsa de compra, usarlas en la tienda y, al volver, guardarlas en un lugar seco y ordenado. Si es tu primera vez comprando a granel, probá con una o dos bolsas y sumá según tu compra habitual.

Qué sigue después

En la tienda, cada alimento va en su bolsa y se cierra antes de apoyarlo en el carrito. Al volver, las mallas se vacían, se sacuden y se guardan en un lugar seco y ordenado hasta la próxima compra. Si es tu primera vez con el granel, empezá con una o dos bolsas y sumá según lo que comprás habitualmente.

Para ver qué malla conviene a cada alimento, podés mirar las opciones de malla según el uso. Y si querés escribirnos antes de empezar, la vía directa es la página de contacto.