Workshop

Mallas para granos y legumbres

Pensadas para lentejas, porotos, arroz o garbanzos. Un tejido más tupido evita que el polvo de los cereales se filtre y que las semillas pequeñas se pierdan en el fondo de la mochila.

Mallas para frutas y verduras

Con apertura más amplia para que el aire circule. Sirven para tomates, manzanas, cebollas o zanahorias, y ayudan a que la humedad no se acumule cuando la compra queda unos días en la heladera.

Mallas para frutos secos

Nueces, almendras o castañas piden un cierre firme. El cordón de algodón se ajusta bien y la bolsa se puede colgar o doblar sin que el contenido se derrame.

Cordones y terminaciones

Los cordones se cortan y se rematan a mano para que no se deshilachen con el uso. Es la parte que más se toca al abrir y cerrar la bolsa, así que se revisa con especial atención.

El taller también funciona como punto de encuentro con la idea zero waste: acá se comparten criterios de uso, como lavar con agua fría o tibia, secar a la sombra y guardar las bolsas ordenadas para que los cordones no se enreden. No hay visitas guiadas ni horarios de atención al público; la información sobre las mallas y su cuidado se consulta directamente.

Para ver cómo se aplican estas mallas en la compra a granel, podés revisar las soluciones por tipo de alimento o escribirnos desde la página de contacto.

Lo que suele preguntarse antes de empezar

Antes de sumar una malla de algodón a la compra semanal conviene aclarar cómo se usa, qué se puede guardar y qué no conviene esperar del tejido. Estas son las dudas que aparecen más seguido cuando alguien deja atrás las bolsas descartables.

Si tu duda no aparece acá, podés escribirnos desde la página de contacto o repasar otras preguntas frecuentes sobre el uso y el cuidado de las mallas.